NOVEDADES

Las familias de Villa Oculta dejan los ranchos por un techo seguro




Día a dí­a crecen desde el pie muchos santafesinos, que pelean por una mejor calidad de vida. A veces encuentran compañeros de batalla, que les brindan herramientas y manos para lucharla mejor.

Ejemplos de estos sobran en el barrio Villa Oculta, que carga un centenar de años en su espalda aunque recién este año fue reconocido como tal en el Concejo Municipal de Santa Fe. La letra que le marca los límites en la ordenanza dice que su extremo norte se encuentra en Iturraspe y comienzo de la autopista; al sur, ví­as del ferrocarril General Belgrano; al este, vías ferrocarril Mitre y terraplén Irigoyen; y al oeste, por el bañado del río Salado.

Y al hablar de ejemplos brotan muchos de la bautizada avenida Padre Rosso (paralela al terraplén Irigoyen) y de todas las pequeñas calles y pasillos de tierra que guardan la historia y la actualidad del barrio. El Movimiento Los Sin Techo trabaja desde hace 25 años en esas manzanas. El Padre Atilio Rosso, fundador de la organización en Santa Fe, puso pie en esa zona y arrancó con la atención a los más chicos. Educación, comida y salud, fueron los pilares que guiaron todos los proyectos. En el año 2000, el Movimiento logró erradicar los ranchos existentes en la capital provincial.

Las cifras de lo sembrado por el sacerdote expresan la acción sin necesidad de adjetivos: 8.000 casas, 20 guarderías, 11 centros de salud, 8 aulas de Informática, 15 cursos de oficios para adultos, 25 comedores comunitarios, 3000 conexiones de agua potable, y mucho más. La falta de espacio en los presupuestos y de decisiones polí­ticas adecuadas por parte del Estado en todos sus niveles; derivaron en una multiplicación anual de unos 300 nuevos ranchos por año, en los cuales nacieron y crecieron familias completas en la más absoluta marginalidad.



< Publicación Anterior                                                                                                           Publicación Siguiente >